Estas son las precisiones que más consultan las fábricas procesadoras cuando pasan de la cotización a la orden de compra. No son condiciones ocultas: son definiciones que evitamos dar por sentadas para que el pedido llegue completo y sin reprocesos en planta.
Los frascos de vidrio y las tapas Twist-Off se despachan en pallets completos con separadores de cartón corrugado y esquineros. No fraccionamos cajas sueltas para pedidos menores: el manipuleo individual incrementa el riesgo de micro-fisuras en la boca del frasco y afecta el sellado posterior. Si la línea recién arranca, coordinamos un primer pallet mixto de formatos para pruebas de llenado.
Una tapa Twist-Off de 63 mm no cierra un frasco de boca 82 mm, aunque el volumen sea similar. Antes de confirmar, verificamos diámetro de boca, paso de rosca y altura de cierre entre el envase y la tapa elegida. Mezclar referencias de distintos proveedores suele generar pérdida de vacío en la pasteurización, y eso no lo cubre la garantía de fábrica del vidrio.
Todo el vidrio del catálogo es apto para contacto alimentario y admite ciclos de autoclave y pasteurización dentro de los rangos indicados por formato. El lacado interior de las tapas metálicas resiste medios ácidos como salsa de tomate y relish, pero no está formulado para productos con pH extremo fuera del rango de conservas vegetales. Cualquier uso distinto se evalúa caso por caso.
Los tiempos de entrega se cuentan desde la confirmación de la orden, no desde la consulta inicial. La disponibilidad de formatos varía según rotación: los frascos de 370 ml boca 63 mm suelen tener stock más constante que los de 720 ml boca 82 mm. El transporte a planta se coordina con la dirección de entrega y las condiciones de descarga del almacén del cliente.
Enviamos muestras físicas para que el área de calidad valide boca, peso y transparencia antes de la compra mayorista. Las tolerancias dimensionales del vidrio soplado son mínimas pero existen, y se informan por lote. No aceptamos devoluciones por diferencias estéticas menores dentro de la tolerancia declarada, sí por defectos estructurales que impidan el sellado hermético.
Trabajar con vidrio conservero no admite improvisaciones. Cada etapa deja rastro documental porque de eso depende que el pallet llegue íntegro, con la boca calibrada y las tapas Twist-Off en condiciones de sellar al vacío. Este es el recorrido habitual de un pedido B2B, con los tiempos y las verificaciones que aplicamos en cada corte.
Revisamos qué línea de envasado tiene la fábrica: llenadora, túnel de pasteurización, torque de la taponadora. De ahí sale la elección entre boca 63 mm o 82 mm, y el volumen por frasco. No se cierra nada hasta confirmar la tolerancia de rosca que exige la tapa.
Enviamos unidades de la referencia elegida para que la planta haga su propia prueba de vacío con el producto real. Ahí se detectan problemas de junta, de lacado interior o de choque térmico antes de comprometer un pallet completo.
Se define cantidad por pallet, tipo de separador corrugado y esquineros. La carga se arma con film retráctil y se coordina el transporte hacia Pucallpa o hacia la planta del cliente, según destino.
El cliente revisa integridad de bordes de rosca, ausencia de micro-fisuras y estado del lacado. Cualquier lote con golpe visible se separa antes de entrar a línea. Ese control es el que sostiene la continuidad del siguiente pedido.
Una vez estabilizada la línea, el reabastecimiento se ajusta al consumo semanal de la planta. Ahí se define si conviene un pallet mixto o mantener una sola referencia para no fragmentar el inventario de tapas.
Los plazos pueden variar según disponibilidad de referencia y volumen del pallet. Lo que no cambia es el orden: primero se valida el sellado, después se compromete la carga completa.